La administración encabezada por Samuel García disparó el uso de los remanentes carreteros como fuente de financiamiento del aparato estatal, pues de conformidad con el Informe Financiero del segundo trimestre del año en curso, las aportaciones de la Red Estatal de Autopistas hacia la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del Estado escalaron de 300 millones de pesos en el primer semestre de 2024 a mil 777 millones de pesos en el mismo lapso de 2026, registrando un aumento acumulado de 490%.
Dicha cifra representa más de la mitad de los 3 mil 275 millones de pesos captados por concepto de peaje en el Periférico de Monterrey, la Autopista a Reynosa y la Vía Rápida al Aeropuerto entre enero y junio de este año, ingresos que originalmente están etiquetados para conservación, modernización, amortización de deuda y operación de la propia red, lo que coloca al primer semestre de 2026 como el de mayor extracción de recursos en la historia reciente del organismo.
El comportamiento financiero contrasta con el saldo de obligaciones reportado por la propia Red Estatal de Autopistas al cierre de 2024, donde se documentan pasivos circulantes y compromisos financieros por cientos de millones de pesos, además de necesidades de inversión para la conclusión de la tercera fase del Periférico, proyecto estimado en mil 800 millones de pesos y cuya ejecución depende directamente de los remanentes generados por el cobro de peaje.
Ante el crecimiento de las transferencias, el Congreso de Nuevo León ha solicitado en diversas ocasiones informes detallados sobre el destino final de los recursos, al advertir que los ingresos extraordinarios no se reflejan en mejoras visibles en movilidad y seguridad vial, mientras el Ejecutivo estatal defiende la legalidad de los movimientos bajo el argumento de que forman parte de los ingresos de libre disposición contemplados en la Ley de Disciplina Financiera.
