Fitch Ratings advirtió que México debe redireccionar su manejo fiscal mediante una reforma que aumente estructuralmente los ingresos del Gobierno ante un gasto cada vez más rígido, y que ese ajuste debe ocurrir más temprano que tarde, según declaró Carlos Fiorillo, director general para América Latina.
El directivo señaló que la presión fiscal es la principal preocupación para el área soberana de la calificadora, aunque reconoció que el país aún mantiene margen para financiar el déficit con endeudamiento, debido a que su nivel de deuda respecto al Producto Interno Bruto sigue por debajo de otras economías con igual calificación.
La agencia proyecta que la deuda del Gobierno general subirá a 57,1 por ciento del PIB en 2026 desde 45,4 por ciento en 2023, impulsada por el traslado de pasivos de Pemex al balance soberano, lo que limita los recortes en inversión y gasto operativo ya aplicados.
Aunque ratificó en abril la calificación BBB- con perspectiva estable, insistió en que la consolidación basada solo en administración tributaria y recortes tiene rendimiento decreciente, y que una reforma amplia será clave para estabilizar la deuda.
