Donald Trump anunció en un mitin en Carolina del Norte que está muy cerca de cerrar un acuerdo comercial excelente con México.

Aquí en México, ese mismo día, a Marcelo Ebrard le preguntaron si eso se firma antes de noviembre y contestó dos cosas que valen oro, que esa fecha es un punto de vista del gobierno de Trump, no de México, y luego, sin detenerse, soltó un “vamos a ver, vamos a ver”.

Ahí está toda la negociación en dos frases, y ni siquiera hace falta ser experto, mientras uno anuncia, el otro dice vamos a ver.

Vámonos al calendario, porque ahí se entiende quién trae la urgencia, el 3 de noviembre hay elecciones legislativas en Estados Unidos, y ambos gobiernos saben que un acuerdo firmado antes de esa fecha se presenta como triunfo en campaña.

Pero esa meta de firmar antes de esta presunta fecha no la puso México, la puso Washington, y agréguele lo otro, Estados Unidos rompió con Canadá, le aplicó prohibiciones y Ottawa prometió responder, o sea que Trump se quedó sin uno de sus dos socios y necesita colgarse una victoria comercial con el que le queda.

¿ENTONCES QUIÉN NECESITA MÁS A QUIÉN EN ESTE MOMENTO?

Ahora, para que no se diga que aquí nomás vemos un lado, hay que decir también lo incómodo, México manda más del ochenta por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, ese es un dato que no se negocia, que no se discute y que pesa en cada reunión, con esa dependencia, la mano nunca es del todo tuya, y hay algo más que conviene mirar de cerca antes de celebrar.

Lo que México está pidiendo es que le quiten los aranceles al acero, al aluminio y a los automóviles, que Sheinbaum ha calificado de injustos, o sea que no estamos peleando por algo nuevo, estamos peleando por recuperar lo que teníamos antes.

Y del otro lado, Estados Unidos puso sobre la mesa 54 barreras no arancelarias, de propiedad intelectual, piratería, medicamentos y más, y además ha pedido acciones contra funcionarios señalados por vínculos con el crimen.

Uno pide condiciones nuevas, el otro pide que le devuelvan lo suyo, esa es la foto real de la negociación, y por eso hay que tener cuidado con la palabra ganar-ganar.

Ahora aterricemos esto en casa, porque en Nuevo León esto no es tema de noticiero, aquí se fabrica acero, se fabrican autopartes, aquí está una parte enorme de la manufactura que cruza la frontera todos los días, si bajan esos aranceles, en este estado se nota en las nóminas, y si no bajan, también.

Así que ojalá se firme, y ojalá se firme bien, pero el día que lo anuncien, no se quede con la foto de los dos sonriendo, pregúntese qué recuperamos y qué entregamos, porque en toda negociación los dos salen a decir que ganaron, los que de verdad saben quién ganó son los que van a firmar los cheques al día siguiente.