Comunidades indígenas de Ecuador consiguieron que sus lenguas, saberes y modelos educativos sean reconocidos dentro de la enseñanza pública
Durante años, hablar una lengua indígena dentro de una escuela podía convertirse en motivo de castigo.
Hoy, algunas comunidades amazónicas de Ecuador están consiguiendo que ocurra exactamente lo contrario: que sus lenguas y conocimientos formen parte de la educación pública.
Las nacionalidades Siekopaai, A’i Cofán y Waorani lograron que el Ministerio de Educación ecuatoriano reconociera sus tejidos curriculares y sus propios modelos de enseñanza.
El proceso tomó más de cinco años.
Para quienes pertenecen a estas comunidades, la transformación tiene una dimensión que va mucho más allá del salón de clases.
Gaba Guiquita, integrante del pueblo waorani, recordó que durante su infancia tuvo que aprender español y que algunos profesores le impedían hablar en wao terero. Incluso relató haber recibido castigos por utilizar su lengua materna.
Ahora el escenario comienza a cambiar.
Los nuevos modelos educativos buscan incorporar lenguas, conocimientos ancestrales, formas de entender el territorio y prácticas culturales propias.
El cambio también representa una discusión sobre qué significa realmente una educación intercultural.
Porque reconocer una cultura no necesariamente significa organizar una ceremonia, montar una exposición o dedicarle un día en el calendario escolar.
También significa permitir que sus conocimientos entren al aula.
Y quizá uno de los mayores cambios sea precisamente ese:
que una niña o un niño indígena ya no tenga que escoger entre aprender y dejar de hablar como habla su familia.
