La Santa Sede publicó una nueva nota que revisa seis décadas de diálogo interreligioso y plantea combatir discriminación, fundamentalismo y violencia
Sesenta años después de la publicación de Nostra aetate, la Iglesia católica decidió volver a colocar el diálogo interreligioso en el centro de su reflexión.
El 16 de septiembre de 2026, tres organismos de la Santa Sede publicaron la nota “Un camino de esperanza. Sesenta años de diálogo y fraternidad interreligiosa a la luz de la Declaración conciliar Nostra aetate”. El documento fue aprobado por el papa León XIV.
Nostra aetate fue promulgada por el Concilio Vaticano II el 28 de octubre de 1965 y marcó un cambio importante en las relaciones de la Iglesia católica con el judaísmo y otras religiones.
La nueva nota revisa los avances alcanzados durante estas seis décadas, pero también reconoce los desafíos actuales: conflictos armados, fundamentalismo, extremismo, discriminación religiosa, secularización y tensiones sociales.
Uno de los principios centrales consiste en defender el respeto hacia quienes profesan otras religiones y rechazar la discriminación y la persecución por motivos religiosos.
El documento también concede particular importancia a las relaciones entre cristianos y judíos y a la memoria del Holocausto como parte del contexto histórico que llevó a la creación de Nostra aetate.
La propuesta del Vaticano no plantea que el diálogo implique borrar las diferencias religiosas.
Por el contrario, el documento sostiene que el diálogo requiere claridad sobre la propia identidad y apertura hacia el otro.
La apuesta es que las diferencias no necesariamente tengan que convertirse en fronteras.
Después de seis décadas, la pregunta vuelve a ser tan actual como en 1965:
¿cómo convivir cuando las personas creen distinto?
La respuesta que propone ahora la Iglesia es la misma palabra que atraviesa el documento:
diálogo.
