POR: DON MAQUI

 

Una presa es una obra impresionante.

 

Concreto.

 

Montañas.

 

Agua.

 

Fotografías espectaculares.

 

Y si hay dron, mejor.

 

La Presa León ya ocupa un lugar importante en el discurso hídrico del Gobierno de Samuel García.

 

Y está bien.

 

Después de la crisis de agua que vivimos, cualquier infraestructura que ayude a evitar otra merece atención.

 

Pero una presa tiene una peculiaridad.

 

No fue construida para tomarse fotografías.

 

Fue construida para mandar agua.

 

Entonces olvidemos por un momento el tamaño de la cortina.

 

La capacidad.

 

Los discursos.

 

Y hasta quién quiere adjudicarse políticamente la obra.

 

Don Maqui quiere un número:

 

LITROS POR SEGUNDO.

 

¿Cuántos prometieron?

 

¿Cuántos puede aportar?

 

¿Cuántos está aportando hoy?

 

¿Cuánto costó finalmente poner esa agua dentro del sistema?

 

Porque almacenar millones de metros cúbicos sirve de poco si falta infraestructura para llevarlos hasta donde abre la llave el ciudadano.

 

Samuel habla de seguridad hídrica.

 

Después de lo vivido en Nuevo León, ojalá tenga razón.

 

Pero la seguridad hídrica no se mide en fotografías de una presa llena.

 

Se mide en algo mucho más sencillo.

 

Abra la llave.

 

¿SALE AGUA?

 

Ése es el informe.