POR: DON MAQUI

Mire usted, después de días de nervios, llamadas, rumores, operadores haciendo cuentas, aspirantes jurando que iban arriba, encuestadores siendo citados como si fueran la Biblia y uno que otro político descubriendo de repente que las encuestas tampoco son tan confiables cuando no gana… Morena decidió enseñar las encuestas, y no poquito.

El partido presume lo que llama su “mayor ejercicio de transparencia” y abrió los resultados utilizados para definir a sus coordinadores estatales rumbo al 2027, bien, se reconoce, porque si durante meses nos dijeron que el pueblo iba a decidir mediante encuesta, lo mínimo era conocer qué diablos decidió el pueblo.

Morena explicó además que participaron casas como Buendía & Márquez, Covarrubias, Defoe, De las Heras, Enkoll, Mendoza Blanco y Votia, y asegura algo importante: las encuestas espejo arrojaron los mismos resultados, eso fortalece su explicación, pero también abre una pregunta muy Don Maqui: ¿por qué no enseñarlas antes?

Porque ahí está lo sabroso, primero conocimos a los ganadores y después conocimos las encuestas, primero salió humo blanco y luego nos enseñaron cómo encendieron la fogata.

No necesariamente significa que hubiera trampa, significa que Morena escogió un método curioso para construir confianza: “Créeme hoy… mañana te enseño por qué”.

Y Nuevo León merece lupa especial, porque aquí no faltaron versiones, que si Clara Luz, que si Mijes, que si Waldo, que si Tatiana, que si Judith, que si Felipe, cada equipo traía números, cada grupo tenía información y curiosamente casi todos conocían una encuesta donde su candidato salía muy bien.

Ahora ya tenemos algo bastante mejor que los trascendidos: los números que Morena dice haber utilizado para tomar su decisión.

Entonces publiquemos todo, pregunta por pregunta, muestra, metodología, fechas de levantamiento, resultados de cada aspirante, encuesta de Morena, encuestas espejo y, cuando corresponda, cómo entraron las propuestas de PT y Verde al procedimiento.

Porque si las encuestas coinciden, Morena tiene una oportunidad extraordinaria de cerrar muchas bocas con números, incluidas algunas de su propia casa.

Y quizá ésa sea la parte políticamente más divertida, los ganadores podrán decir: “se los dije”, mientras que los que perdieron tendrán que decidir entre aceptar los números… o empezar a explicar por qué aquellas encuestas que tanto defendían dejaron de gustarles justo cuando apareció la definitiva.

Morena hizo bien en abrirlas.

Nada más que para la próxima podría intentar una innovación todavía más revolucionaria: abrir la transparencia antes de cerrar la candidatura.