POR: DON MAQUI
La Presa Libertad ya tiene agua, tiene cortina, tiene fotografías, tuvo discursos y costó miles de millones, pero el diputado Javier Caballero Gaona acaba de subir a la tribuna del Congreso una cuenta que, según los afectados, sigue sin pagarse: la tierra donde la construyeron.
Caballero se reunió con ejidatarios de El Alto, en Montemorelos, llevó el reclamo al Congreso y presentó un exhorto para que Agua y Drenaje y la Tesorería estatal atiendan las indemnizaciones pendientes, el Congreso lo aprobó por unanimidad.
Y aquí empieza lo bueno, según lo expuesto por Javier Caballero, los afectados llevan más de cinco años esperando, cinco años en los que la presa avanzó, la cortina se terminó, llegaron las lluvias, se empezó a almacenar agua y Nuevo León presumió la obra, mientras ellos, según su reclamo, siguieron esperando.
Los testimonios presentados ante el Congreso hablan de un pago estimado de aproximadamente 270 mil pesos por hectárea y de algo todavía más duro: algunos ejidatarios habrían muerto sin recibir la indemnización, dejando a sus familias procesos sucesorios para continuar reclamándola.
Aquí conviene hacer una precisión, esto es lo denunciado por los ejidatarios y llevado al Congreso por Javier Caballero, ahora corresponde a Agua y Drenaje y a Tesorería explicar expediente por expediente qué se pagó, qué falta, cuánto se debe y por qué.
Porque una expropiación no significa que el Gobierno se quede gratis con la tierra, la necesita para una obra pública, la ocupa y la obra beneficia a millones, perfecto, pero la tierra se paga.
Y Caballero puso sobre la mesa una pregunta que ahora difícilmente podrá volver al cajón: ¿cuántas hectáreas siguen pendientes?, ¿cuántos propietarios?, ¿cuánto dinero?, ¿dónde se atoró? y ¿cómo puede estar funcionando una obra mientras todavía existen familias reclamando el pago de los terrenos utilizados para construirla?
La Presa Libertad fue presentada como una de las grandes soluciones de agua para Nuevo León, Javier Caballero acaba de recordarnos que detrás de las grandes obras también hay pequeñas cuentas que para una familia pueden significarlo todo.
Porque para el Gobierno puede ser una hectárea dentro de un expediente.
Para un ejidatario era su patrimonio.
La presa ya guarda agua.
Ahora Javier Caballero quiere que el Gobierno deje de guardar la respuesta sobre quién falta por cobrar.
