Por Don Maqui
Mire qué curiosa es la política.
Andrea Chávez quería Chihuahua. Lo trabajó, recorrió el estado y, cuando Morena decidió que la elegida sería Cruz Pérez Cuéllar, la derrota política era evidente.
Y ahora, en el mensaje que acaba de publicar, Andrea habla de su tierra, de sus convicciones y hasta reconoce que hubo decisiones que no todos estuvieron dispuestos a asumir.
Pero hay una frase que pesa:
deja claro que ella no rompería.
Mientras tanto, en Nuevo León, Tatiana Clouthier reaccionó de otra manera después de que Morena eligiera a Clara Luz Flores: cuestionó la decisión, dijo que el partido “se equivocó”, habló de una traición a los principios del movimiento y terminó anunciando Todos con Conciencia, una organización propia.
Y ahí aparece una de esas ironías que tanto le gustan a Don Maqui.
Andrea Chávez tiene bastante menos kilometraje político que Tatiana, pero frente a dos decisiones internas que no favorecieron sus aspiraciones, sus respuestas públicas fueron distintas.
Una decidió permanecer dentro de la ruta partidista.
La otra abrió una ruta propia.
No se trata de decidir quién tenía razón en su inconformidad. Ambas podían cuestionar el proceso.
La diferencia está en qué hicieron después de perder.
Porque cualquiera sabe comportarse cuando gana.
La política de verdad también se mide cuando te dicen que no.
Y mire usted qué vueltas da esto:
ESTA VEZ, LA JUVENTUD DE ANDREA CHÁVEZ MOSTRÓ UNA PRUDENCIA QUE LA EXPERIENCIA DE TATIANA CLOUTHIER NO MOSTRÓ EN SU REACCIÓN PÚBLICA.
Eso también cuenta una historia.
