La nueva acusación contra el expresidente cubano por el derribo de dos avionetas en 1996 provoca reacciones internacionales y aumenta las tensiones entre Cuba y Estados Unidos.

La orden de arresto emitida por las autoridades de Florida contra Raúl Castro abrió un nuevo frente diplomático, en el que Rusia manifestó su respaldo al exmandatario cubano frente a las acciones judiciales estadounidenses.

El procedimiento fue anunciado el 19 de octubre por la fiscalía de Florida y está relacionado con el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en febrero de 1996, un incidente que provocó la muerte de cuatro personas.

Las autoridades estadounidenses acusan a Castro, quien entonces era ministro de Defensa de Cuba, de haber participado en una conspiración para cometer homicidio.

El gobierno cubano ha rechazado los cargos y sostiene que forman parte de una campaña de presión política contra la isla.

El caso se produce en un contexto de relaciones especialmente tensas entre Washington y La Habana, marcado por sanciones y desacuerdos sobre la política estadounidense hacia Cuba.

La nueva orden estatal es independiente de los cargos federales presentados anteriormente, aunque ambos procedimientos están relacionados con el mismo episodio histórico.

Por ahora, no existe información que indique que Raúl Castro vaya a ser entregado a las autoridades estadounidenses, por lo que las consecuencias inmediatas de la medida son principalmente judiciales y diplomáticas.