El cineasta mexicano reflexionó sobre las crisis sociales y la responsabilidad de las generaciones anteriores durante la celebración de los 20 años de “El laberinto del fauno”.

Guillermo del Toro protagonizó uno de los momentos más emotivos del Festival Internacional de Cine de Morelia al romper en llanto mientras reflexionaba sobre el mundo que las generaciones anteriores están dejando a los jóvenes.

El director mexicano participó en una conferencia de prensa con motivo del vigésimo aniversario de El laberinto del fauno, película estrenada en 2006 que combina la fantasía con una reflexión sobre la violencia, el autoritarismo y la resistencia.

Durante su intervención, Del Toro expresó preocupación por el deterioro de las relaciones sociales y por las distintas crisis que enfrenta la humanidad.

El cineasta consideró que las generaciones anteriores no han conseguido proteger adecuadamente el futuro de quienes vienen detrás, una reflexión que lo llevó a emocionarse frente a los asistentes.

También cuestionó el cinismo y el pesimismo que, desde su perspectiva, dificultan la construcción de respuestas colectivas ante los problemas contemporáneos.

Frente a ese panorama, defendió la importancia de la solidaridad, la empatía y la esperanza como herramientas para recuperar la confianza en las personas.

Del Toro comparó las preocupaciones que inspiraron El laberinto del fauno con las circunstancias actuales, al señalar que algunas de las tensiones sociales representadas en la película siguen presentes dos décadas después.

Durante el festival, el realizador recibió la Medalla de Plata de la Filmoteca de la UNAM como reconocimiento a su trayectoria cinematográfica.

Su participación también incluyó reflexiones sobre las protestas por el acceso al agua en Jalisco, tema que consideró urgente para la ciudadanía.

La intervención dejó una reflexión sobre la responsabilidad social del arte y la capacidad del cine para cuestionar la realidad, preservar la memoria y abrir conversaciones entre generaciones.