Desde temprana hora, familias regiomontanas acudieron a los panteones Dolores y del Carmen para visitar a sus seres queridos como parte de la tradicional celebración del Día de Muertos.
Entre flores, limpieza de lápidas y ofrendas, los visitantes aprovecharon la jornada del 2 de noviembre para recordar anécdotas y mantener viva la memoria de quienes ya fallecieron.
Una de las familias que mantiene esta tradición es la de los hermanos Ponce, quienes año tras año se reúnen para visitar a sus padres, mientras que otros familiares participan a distancia. Rosa Elia Ponce destacó la unión familiar y la importancia de conservar esta costumbre.
Por su parte, María de Jesús Díaz compartió que, aunque su padre falleció hace 40 años, su recuerdo continúa presente entre las nuevas generaciones, pues ahora acude al panteón acompañada de sus nietos para transmitirles las historias y enseñanzas de su abuelo.
