Abel Guerra afirmó que el crecimiento de las ciudades debe responder a la forma en que sus habitantes las usan y las viven, señaló que el urbanismo auténtico parte de observar a las personas y entender cómo se mueven y qué espacios hacen suyos en la vida cotidiana.

Como ejemplo, recordó una experiencia universitaria en la que los estudiantes ignoraban los corredores formales y caminaban por rutas improvisadas sobre los jardines. En lugar de obligarlos a seguir los trazos originales, la solución fue adaptar la infraestructura a esos recorridos reales, una decisión simple que resolvió el problema de fondo.

Bajo esa misma lógica, Guerra explicó que así se concibió el proyecto del Paseo Santa Lucía, diseñado a partir de cómo la gente ya se apropiaba del espacio urbano. Destacó que este enfoque le valió al proyecto un reconocimiento internacional como uno de los mejores trabajos de regeneración urbana en América Latina.

El exalcalde subrayó que toda intervención urbana tiene un componente político, ya que define cómo se vive la ciudad. “Toda acción urbana es una acción política”, expresó, al señalar que el urbanismo, en su esencia, consiste en construir la ciudad donde la gente ya está caminando.