La movilidad en Nuevo León dejó de ser un problema de tráfico para convertirse en una crisis que golpea directo la salud, la educación y la calidad de vida, así lo advirtió Aile Tamez, presidenta de la Comisión de Movilidad del Congreso local, quien alertó que miles de personas viven hoy contra el reloj atrapadas en traslados interminables.
En entrevista para un medio local, la legisladora señaló que los tiempos de traslado de dos y hasta tres horas, la falta de unidades, las rutas que cambian sin aviso y la planeación urbana rebasada han generado estrés social, deserción escolar y familias que ajustan su vida diaria al caos vial, porque moverse ya es una odisea.
Tamez lamentó que pese a los exhortos enviados desde el Congreso, las autoridades responsables siguen sin responder con soluciones efectivas, mientras el transporte público continúa siendo insuficiente e ineficiente, con filas kilométricas, unidades en malas condiciones y un agravante que pone los pelos de punta, muchas unidades circulan sin póliza de seguro y dejan al usuario desprotegido ante cualquier accidente.
La diputada también encendió focos rojos sobre la infraestructura peatonal, denunció que en desarrollos nuevos ni siquiera se construyen banquetas pese a que la ley lo exige, lo que obliga a peatones a caminar sobre el asfalto y arriesgar su vida, y agregó que la falta de sincronización de semáforos, obras inconclusas y la descoordinación entre dependencias agravan el colapso que hoy paraliza la zona metropolitana.
Finalmente, la presidenta de la Comisión de Movilidad hizo un llamado urgente a mejorar el transporte público, ordenar la planeación urbana y obligar a que las instituciones trabajen de forma coordinada, porque mientras eso no ocurra, dijo, la crisis seguirá robando horas, salud y oportunidades a los ciudadanos que solo quieren llegar a su destino.
