El Banco de México anticipó un 2025 particularmente desafiante al reducir su previsión de crecimiento a 0.3 por ciento, una cifra que refleja el momento delicado que atraviesa la economía nacional, la institución colocó este nuevo estimado en un contexto donde la actividad productiva ha mostrado retrocesos continuos y donde prevalece un ambiente internacional marcado por tensiones comerciales.
La Junta de Gobierno explicó que el ajuste no es aislado, sino la consecuencia de una combinación de señales que se acentuaron en el tercer trimestre del año, la debilidad observada en sectores clave, sumada a la caída en el ritmo de la demanda interna, llevó al banco central a replantear el escenario para el próximo año, a ello se suma la incertidumbre derivada de la política comercial de Estados Unidos, bajo el gobierno del presidente Donald Trump, un factor que (según Banxico) continúa generando presiones adicionales.
Mientras tanto, la institución decidió mantener sin cambios su previsión para 2026. En ese horizonte, plantea un rango de crecimiento entre 0.4 y 1.8 por ciento, con un punto central de 1.1 por ciento, esta expectativa, más amplia y moderada, parte del supuesto de que la economía podría encontrar mayor estabilidad conforme avancen los siguientes trimestres.
No obstante, el banco central insistió en que el balance de riesgos sigue inclinado hacia la baja, entre los elementos que podrían afectar aún más el desempeño económico destacó “una posible intensificación del ambiente de incertidumbre” en torno a la relación comercial con Estados Unidos, además de la fragilidad que ya muestran diversos sectores productivos frente a un entorno global incierto.
