La presidenta Claudia Sheinbaum evitó fijar una postura contundente sobre el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua, al señalar que se trata de la autodeterminación de los pueblos y reiterar su respeto a la soberanía de cada país.
Ante cuestionamientos de la prensa sobre si enviaría una carta a Managua para expresar su posición, la mandataria aseguró que defiende la democracia pero sostuvo que la política exterior mexicana se rige por la Doctrina Estrada y el principio de no intervención en asuntos internos.
El posicionamiento ocurre luego de que Ortega declarara el 19 de julio que aquí no volverá a haber elecciones para evitar que la oposición llegue al poder, durante el aniversario 47 de la Revolución Sandinista, frase que generó condena de Panamá, Costa Rica y Estados Unidos.
De acuerdo con reportes internacionales, Nicaragua amplió a seis años el periodo presidencial, creó la figura de copresidencia para Rosario Murillo y controla la Asamblea y el Consejo Electoral, por lo que organismos opositores consideran que el anuncio sepulta los últimos vestigios democráticos.
