El movimiento, iniciado en septiembre, reclama mayores recursos para la educación y mejores condiciones en los centros escolares.

Francia encara una nueva semana de movilizaciones estudiantiles, en un conflicto que ha alcanzado una magnitud que distintos medios franceses consideran inusual en las últimas décadas.

Las protestas comenzaron el 17 de septiembre y se han extendido a cientos de centros educativos. Los estudiantes reclaman mayores recursos, más profesores y mejores condiciones en las escuelas, especialmente en zonas consideradas desfavorecidas.

El Gobierno francés ha adoptado medidas preventivas ante las movilizaciones, mientras sindicatos y organizaciones de izquierda han anunciado su respaldo a nuevas manifestaciones.

El conflicto también ha generado críticas por la actuación policial. Según el balance citado por EL PAÍS, hasta el momento se contabilizaban 190 personas heridas y más de 6 mil detenidas, aunque las autoridades han advertido sobre episodios de violencia y daños en centros educativos.

El Ejecutivo ha iniciado conversaciones con sindicatos y representantes de padres de familia para intentar contener la escalada, mientras los estudiantes mantienen sus demandas de mayor inversión educativa.