El arranque de 2026 llegó con un golpe directo a la economía familiar, los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios comenzaron a reflejarse de inmediato en productos de consumo cotidiano, generando un “impacto” que ya se percibe en mostradores, tiendas de conveniencia y centros de entretenimiento. Bebidas, cigarros y apuestas encabezan la lista de los incrementos que más presión ejercen sobre el gasto diario.

El aumento más evidente se observa en las bebidas, la cuota aplicada a las bebidas azucaradas prácticamente se duplicó y, por primera vez, también se gravaron las versiones light, cero y con edulcorantes artificiales, esto se tradujo en alzas que van desde algunos pesos hasta incrementos más severos por envase, empujando a que refrescos que antes rondaban los 28 o 30 pesos hoy superen los 34 o 36 pesos, dependiendo de la marca y el establecimiento.

El tabaco enfrenta un escenario similar, la tasa del IEPS a los cigarrillos se elevó de forma considerable, junto con la cuota fija por unidad, lo que provocó que numerosas cajetillas ya rebasen los 100 pesos. Para los consumidores habituales, el ajuste representa un encarecimiento constante que se acumula semana tras semana y que difícilmente pasa desapercibido.

En el caso de las apuestas y juegos con sorteos, el incremento del impuesto no se refleja en una etiqueta de precio, pero sí en la experiencia del usuario. Menos promociones, cambios en las condiciones de juego y mayores costos indirectos comienzan a ser la norma, especialistas advierten que estos ajustes terminan trasladándose al consumidor final, por lo que el “impacto” del IEPS 2026 podría seguir profundizándose a lo largo del año.