POR: DON MAQUI

Durante meses nos repitieron hasta el cansancio, “El pueblo sabio quiere elegir a sus jueces”, que los ciudadanos están más que listos para decidir sobre el Poder Judicial, que no hay que temerle a la democracia directa, que el pueblo todo lo puede.

Y de pronto… zas, resulta que ese mismo pueblo ya no sirve para contar los votos.

Sí, así como lo oye, los ciudadanos mexicanos son lo suficientemente inteligentes para elegir entre ternas judiciales con currículums grises y lenguaje técnico, pero demasiado brutos para sumar rayitas en una boleta.

Así, sin rubor, el INE decidió que esta vez el conteo lo harán ellos mismos, los funcionarios del Instituto, la misma Institución que organiza la elección, ahora también dirá quién gana, el árbitro pita, pone el marcador y levanta la mano del campeón ¿Quién necesita ciudadanos cuando tienes un Excel con línea directa?

Y mientras tanto, los morenistas sonríen como si nada, los mismos que antes gritaban “¡Que el pueblo decida!”, hoy callan cuando se le arrebata al pueblo la posibilidad de vigilar y validar su decisión, ¿Cómo justifican semejante contradicción?, muy fácil, no la explican, la imponen.

Hace apenas unas semanas, un Senador de Morena decí, “El pueblo está preparado para elegir a quienes impartan justicia”, ¿Pero para contar los votos? no, ahí ya no, ahí son “demasiado inexpertos”, “se pueden confundir”, “no interpretan bien”, traducido: no conviene que estén cerca del conteo.

Y entonces uno se pregunta: ¿De qué tamaño es el miedo que tienen al conteo transparente? ¿Qué tan urgente es que nadie más meta las manos en ese paquete electoral? ¿Qué esconden? ¿Qué quieren garantizar?

Porque esta decisión no es técnica, es política, es una jugada quirúrgica, oscura y profundamente estratégica, es una concertacesión disfrazada de “eficiencia electoral”, donde el árbitro pone la mesa y también reparte las sillas.

Y los partidos de oposición, claro, callan como quien también fue invitado al banquete, que nadie se escandalice, no vaya a ser que este nuevo modelo de elección les sirva también en el futuro.

Esta elección judicial no es un ensayo democrático, es un laboratorio de control y lo que aquí se logre, se replicará después, porque quien controla el conteo, controla el poder y en este “Nuevo México”, todo es simulación, menos eso.

Así que prepárense para lo que sigue, porque si al ciudadano se le permite votar, pero no contar… entonces su voto ya no pesa, solo adorna.

Y como diría el viejo Maquiavelo:

“A los pueblos se les da la ilusión del poder, mientras los poderosos reparten los verdaderos beneficios.”