La inversión extranjera directa (IED) a nivel mundial registró un aumento del 14 por ciento durante 2025, de acuerdo con estimaciones recientes de organismos internacionales, este crecimiento refleja una recuperación en los flujos de capital a pesar de los desafíos económicos globales, impulsados por la búsqueda de mercados más estables y oportunidades de expansión.
Especialistas señalan que este incremento se dio gracias a un mayor interés de empresas por establecer operaciones en regiones con condiciones favorables para la producción, la innovación y el acceso a mercados amplios, lo que contribuyó a dinamizar sectores como manufactura, tecnologías y servicios.
El reporte también sugiere que, aunque persisten riesgos asociados a la inflación, tensiones geopolíticas y cambios en las políticas fiscales de algunos países, la percepción de estabilidad en ciertas economías emergentes y desarrolladas atrajo mayores inversiones durante el año pasado.
Analistas coinciden en que este panorama positivo puede tener efectos en el crecimiento económico de diversas naciones, al traducirse en generación de empleo, transferencia de tecnología y fortalecimiento de la actividad productiva, siempre y cuando los países receptores mantengan marcos regulatorios atractivos y políticas que incentiven la llegada de capitales.
