En Nuevo León, siete de los 10 municipios del área metropolitana cobran menos de la mitad del impuesto predial que facturan, lo que significa que una parte importante de los recursos previstos por este concepto no llega efectivamente a las arcas municipales y queda como cartera pendiente de recuperación.
El problema se concentra en el bajo porcentaje de cobro respecto a los montos que los propios municipios tienen registrados como facturados, una situación que reduce los ingresos disponibles para las administraciones locales y limita los recursos que pueden destinarse a servicios, infraestructura y mantenimiento urbano.
La diferencia entre lo facturado y lo recaudado representa además un área de oportunidad para fortalecer los mecanismos de cobro, actualizar los registros de contribuyentes y dar seguimiento a los adeudos acumulados, especialmente en los municipios metropolitanos donde se concentra una parte importante de la actividad inmobiliaria del estado.
El rezago también evidencia el potencial que tienen los municipios para incrementar sus ingresos propios sin depender únicamente de recursos estatales o federales, por lo que mejorar la eficiencia de la recaudación del predial permitiría convertir una parte de esos adeudos en recursos disponibles para atender las necesidades de la población.
