Francia, Italia, Bélgica, Portugal y Albania registraron movilizaciones durante los últimos días por el encarecimiento de la vida, las dificultades para acceder a la educación y la vivienda, así como el descontento con sus gobiernos, aunque en algunas ciudades las manifestaciones derivaron en enfrentamientos, saqueos y daños a edificios públicos y comercios.
En Francia, las protestas reunieron a estudiantes, trabajadores y otros sectores sociales inconformes con las condiciones educativas, los salarios y el costo de los servicios, mientras que en París y otras ciudades se reportaron enfrentamientos con la policía, incendios y detenciones, además, el presidente Emmanuel Macron condenó los actos violentos y advirtió que los responsables enfrentarán consecuencias legales.
En Italia y Bélgica, las movilizaciones estuvieron relacionadas con el costo de la vida y las dificultades económicas que enfrentan los jóvenes para continuar sus estudios, mientras que en Portugal miles de personas exigieron medidas para facilitar el acceso a una vivienda asequible y mejorar los salarios, por su parte, en Albania las protestas incluyeron demandas contra la corrupción y exigencias de renuncia del primer ministro Edi Rama.
Aunque las movilizaciones coinciden en el descontento económico y social, sus causas y alcances varían en cada país, por lo que no existen elementos suficientes para afirmar que forman parte de un movimiento continental coordinado, mientras los gobiernos enfrentan el reto de atender las demandas ciudadanas, garantizar el derecho a la manifestación pacífica y evitar que los actos violentos agraven la tensión social.
