El Gobierno británico pidió de manera formal que la FIFA inicie una investigación exhaustiva contra la selección de sudamericana después de que varios jugadores exhibieran una pancarta con la frase “Las Malvinas son argentinas”.
Tras eliminar 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, algunos futbolistas llevaron a la cancha la manta que desde Londres se considera una violación directa a los principios de neutralidad política del torneo.
Peter Kyle, ministro de Ciencia, Innovación y Tecnología, calificó el gesto como “totalmente inapropiado” y sostuvo que la Copa del Mundo debe mantenerse separada de cualquier manifestación política.
Por su parte, el portavoz del primer ministro Keir Starmer reforzó la posición británica al declarar que “puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Islas Malvinas definitivamente lo son”.
La postura del país europeo ya escaló a nivel parlamentario, pues los demócratas liberales enviaron una carta a la FIFA firmada por Ed Davey para exigir que los jugadores implicados “sean excluidos” de la final contra España el 19 de julio, y el Código Disciplinario del organismo prohíbe mensajes políticos e incluye sanciones económicas y deportivas que podrían aplicarse a la AFA y a los futbolistas.
Con la final a horas de disputarse, la FIFA confirmó que abrió un expediente contra Argentina por la pancarta mostrada en Atlanta, el gobierno de Javier Milei descartó que el caso afecte el resultado deportivo y anticipó que la sanción sería económica como ocurrió en 2014.
