Sobrevivieron de milagro, pero seis meses después siguen solos y endeudados, la familia Flores Guerrero fue aplastada el 19 de noviembre pasado sobre la avenida Miguel Alemán en Apodaca cuando un atado de varillas de acero que colgaba de una grúa durante los trabajos de construcción de la Línea 6 del Metro se desplomó sobre su camioneta Ford Escape, y desde entonces ninguna autoridad ni la empresa constructora ha dado la cara para hacerse responsable de lo que pasó.

El padre de familia, Víctor Flores Gutiérrez, fue el más grave, tuvo que ser operado de urgencia y durante el procedimiento sufrió dos paros cardíacos, mientras que su hijo Víctor se quebró las cervicales por completo y su esposa María de Jesús también resultó con daños en cervicales, columna y zona lumbar, una cirugía que hasta hoy ha tenido que posponer porque no tiene quién cuide a los suyos, la cuenta médica ya roza los dos millones de pesos y sigue corriendo.

Lo que más duele a la familia no es solo el dolor físico sino el silencio total de quienes debían responder, “nunca hubo ningún acercamiento de ninguna autoridad, el seguro nunca se acercó para llegar a ningún acuerdo”, denunció el hijo, quien ha pagado de su bolsillo terapias, medicamentos y hasta la cuota del corralón donde fue a dar su camioneta declarada pérdida total, un vehículo que perdieron por un accidente que no fue su culpa.

Con una denuncia penal interpuesta que parece estar congelada, los Flores Guerrero piden a gritos que alguien los escuche y que los responsables de la obra asuman lo que les hicieron, porque sobrevivir al accidente fue solo el principio de una pesadilla que no para y que nadie hasta hoy ha tenido el valor de enfrentar.