La exigencia de transparencia escaló en Nuevo León porque a cinco meses del Mundial 2026 el Fan Fest de Parque Fundidora sigue sin un solo documento público que respalde su financiamiento, una opacidad que legisladores y organizaciones civiles ya califican como inaceptable para un evento de impacto internacional.

El comité organizador aseguró desde el inicio que el festival no costaría un peso al erario y que se pagaría con patrocinios privados, sin embargo no hay convenios firmados con Parque Fundidora ni contratos con marcas que garanticen los recursos, mientras el formato se redujo tras el sorteo al confirmarse que Monterrey no recibirá selecciones de alto perfil.

El problema de fondo es que un Fan Fest no opera con buenas intenciones, requiere una inversión millonaria en seguridad, protección civil, limpieza y logística para recibir a decenas de miles de personas diarias, costos que en sedes como San Francisco ya obligaron a recortar el proyecto por inviable y sin retorno económico.

Por eso la presión ahora se centra en que el gobierno estatal entregue el desglose completo del gasto, los convenios y el esquema de responsabilidad antes de comprometer recursos públicos, porque si la factura termina en manos del estado el Mundial dejará de ser una vitrina de proyección para convertirse en un pasivo que pagarán los ciudadanos.