Con solo tres mascotas oficiales confirmadas por la FIFA para el Mundial 2026, un alce por Canadá, un águila por Estados Unidos y un jaguar por México, ¿qué papel juegan “Leo” el león de Nuevo León y “Ajogol” el ajolote de la CDMX cuando no cuentan con el aval del máximo organismo del futbol internacional?
La aparición de la mascota principal impulsado por el gobernador Samuel García con murales, canciones y activaciones por todo Nuevo León abrió el cuestionamiento sobre si los gobiernos locales pueden lanzar símbolos propios para el Mundial sin contravenir los derechos de imagen y comercialización que protege la FIFA junto al IMPI.
Si la normativa internacional prohíbe el uso de marcas y personajes no autorizados en eventos, transmisiones y perímetros de estadios, ¿hasta dónde puede llegar la estrategia de Nuevo León para mantener vigente a “Leo” durante la fiesta mundialista sin enfrentar sanciones o restricciones directas por parte del organismo?
El choque entre la promoción estatal y los lineamientos de la FIFA pone sobre la mesa un debate político y legal porque la disputa por el protagonismo del Mundial 2026 ya no es solo deportiva y “Leo” podría convertirse en el ejemplo de hasta dónde se permite estirar la marca país sin ser una mascota oficial.
