POR: EL FISCAL DEL CONGRESO

 

Que en la UANL ya empezó la guerra, y no es por el presupuesto ni por la matrícula, es por quien se va a sentar en la Rectoría el año que entra.

 

El 2 de septiembre, Samuel García se reunió en privado con 29 directores de preparatorias y facultades, y ahí, según contaron los que estuvieron, le dio un espaldarazo abierto a Mario Alberto Garza, el actual secretario general, como próximo rector.

 

Ayer, cuatro exrectores, Reyes Tamez, José Antonio González, Jesús Ancer y Rogelio Garza, se juntaron en una casa particular con Santos Guzmán, cerraron filas con él y acordaron salir a hablar en público si hace falta, uno de ellos lo dijo clarito, hay preocupación por lo que viene.

 

Ahora, para entender de qué tamaño es el asunto, no hay que discutir ideología, hay que ver el calendario, y el calendario aquí lo dice todo.

 

La Junta de Gobierno tiene previsto elegir al nuevo rector en marzo de 2027, o sea tres meses antes de la elección, y el periodo de Santos Guzmán termina el 27 de octubre de 2027, que es tres semanas después de que entregue el gobernador.

 

Léalo despacio, porque ahí está la película completa.

 

El que quede de rector en marzo va a estar sentado en esa oficina durante toda la campaña, con las prepas, las facultades, los maestros, los sindicatos y más de doscientos mil estudiantes debajo.

 

¿ENTONCES ESTO ES POR LA CALIDAD ACADÉMICA, O ES POR LA ESTRUCTURA?

 

Y aquí déjeme ser parejo, porque en esta casa no vamos a fingir que la UANL es un convento.

 

Ahí adentro siempre ha habido grilla, siempre ha habido grupos, planillas, compadrazgos y gente que llega por acuerdo y no por trayectoria, eso lleva décadas pasando y lo sabemos todos los que conocemos a alguien que estudió o estudia ahí.

 

La diferencia es quién está tocando la puerta esta vez.

 

Una cosa es que los universitarios se peleen entre ellos por su propia universidad, y otra muy distinta es que llegue el gobernador en funciones a sugerir nombres tres meses antes de la elección.

 

Porque el que está de salida quiere dejar amarrado lo que pueda antes de irse, y el que está adentro quiere aguantar hasta que el otro se vaya, y esa es toda la disputa, no hay más.

 

¿Y los estudiantes?

 

Los estudiantes no aparecen en esta historia, nadie los consultó, nadie les preguntó qué esperan de su universidad, y aun así son el número que a todos les interesa, porque doscientos mil alumnos, más sus papás, más los trabajadores, son un pedazo del padrón que ningún político en este estado puede ignorar.

 

Ahí está la trampa de esta pelea.

 

Los dos bandos dicen que están defendiendo a la universidad, pero ninguno está hablando de clases, de becas ni de seguridad en los campus.

 

Están hablando de marzo de 2027.

 

Y la UANL no es la joya de la corona de nadie, es de los que van a clase, piensen un poco en ellos o al menos disimulen como que es así.