El creador de colores fluorescentes y mundos cósmicos falleció a los 88 años; su obra terminó convertida en parte de la cultura popular estadounidense
Peter Max convirtió los colores en una forma de rebeldía.
El artista estadounidense, reconocido por sus composiciones psicodélicas, sus estrellas, planetas, figuras humanas y colores intensos, murió a los 88 años en un hospital de Manhattan, informó su familia.
Nacido en Berlín en 1937, Max emigró con su familia ante el avance del nazismo y posteriormente desarrolló su carrera artística en Estados Unidos.
Durante la década de 1960 encontró el lenguaje visual que terminaría convirtiéndolo en uno de los artistas más reconocibles de la contracultura.
Sus imágenes aparecieron en pósters, portadas, objetos cotidianos, sellos postales y numerosos productos comerciales. Su estética terminó asociándose con el movimiento flower power y con el imaginario de una generación que buscaba romper con las convenciones culturales de la época.
Pero Max no se quedó encerrado en las galerías.
Su trabajo llegó a grandes eventos deportivos y culturales. Fue designado artista oficial de los Juegos Olímpicos, el Super Bowl, la Copa Mundial y otros acontecimientos internacionales. También realizó obras para artistas y figuras públicas.
Su importancia está precisamente en esa capacidad de cruzar fronteras.
Peter Max ayudó a demostrar que el arte podía salir de las paredes de un museo y aparecer en una camiseta, un póster, un avión, un barco o un objeto cotidiano sin dejar de construir una identidad visual reconocible.
Su estilo terminó siendo prácticamente una marca cultural.
El artista murió, pero su universo de colores continúa siendo inmediatamente reconocible.
Porque algunas generaciones tienen canciones que las representan.
La de los años sesenta también tuvo colores.
Y muchos de ellos fueron pintados por Peter Max.
