POR: DON MAQUI
Hay que reconocerle algo a la burocracia mexicana: tiene una fe conmovedora en la vida después de la muerte.
El INFONL está preparando su presupuesto para 2027 justo cuando en el Congreso se discute si el organismo seguirá existiendo, y todavía falta un pequeño detalle: arrastra una deuda de aproximadamente 27 millones de pesos, reconocida por su propia presidenta.
Entonces tenemos un organismo que no sabe si vivirá el próximo año, pero ya está calculando cuánto necesitará para vivirlo.
Y aquí Don Maqui no va a entrar todavía a la discusión de si INFONL debe quedarse o desaparecer, primero hagamos algo menos emocionante: las cuentas.
Su portal financiero marca un presupuesto de 211 millones de pesos para 2026, ¿cuántas personas trabajan ahí?, ¿cuánto cuesta la nómina?, ¿de dónde salieron los 27 millones de deuda?, ¿a quién se deben?, ¿qué contratos siguen vigentes?, ¿cuánto costaría liquidar trabajadores?, ¿quién se queda con los expedientes?, ¿quién atenderá las solicitudes de transparencia? y ¿cuánto costará la institución que herede esas funciones?
Porque desaparecer un organismo público no significa desaparecer su trabajo, mucho menos sus deudas.
En política resulta facilísimo decir: “vamos a desaparecerlo”, lo difícil empieza al día siguiente, cuando llegan los empleados, los contratos, los acreedores, los archivos y alguien pregunta quién va a hacer lo que hacía el organismo que acabamos de matar.
Así que antes de discutir cuánto dinero necesita INFONL para seguir vivo, estaría bueno saber cuánto nos cuesta enterrarlo.
