La Plaza de las Tres Culturas alberga la megaofrenda “Huey Miccaihuitl”, una instalación comunitaria que conecta las tradiciones mexicas con la memoria del movimiento estudiantil de 1968 y el terremoto de 1985.
La Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, se transformó en un espacio dedicado a la memoria y las tradiciones mexicanas con la inauguración de la megaofrenda Huey Miccaihuitl, una instalación artística que reúne esculturas monumentales, flores de cempasúchil y representaciones de antiguas deidades mesoamericanas.
La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México inauguró la exposición el 30 de octubre, como parte de las actividades de Día de Muertos que buscan recuperar las tradiciones ancestrales mediante la participación comunitaria.
Por segundo año consecutivo, la emblemática plaza alberga esta propuesta, integrada por 16 esculturas de aproximadamente cuatro metros de altura y un teocalli dedicado a Mictlantecuhtli, deidad asociada con el inframundo en la cosmovisión mexica.
El recorrido está organizado alrededor de cuatro narraciones que abordan el origen del universo, los cuatro Tezcatlipocas, el mito de los cinco soles y el camino hacia el Mictlán.
Entre las figuras representadas aparecen Xólotl, los xoloitzcuintles y las Cihuateteo, mujeres fallecidas durante el parto que eran consideradas guerreras dentro de determinadas tradiciones mesoamericanas.
La instalación también incorpora más de 7 mil plantas de cempasúchil cultivadas en Xochimilco, adquiridas mediante una colaboración con Netflix que benefició a productores de la zona de conservación de la capital.
El proyecto fue desarrollado por el Taller 8A, bajo la dirección artística de Cristóbal Ochoa, con la participación de aproximadamente 200 personas entre artistas, habitantes de la zona y personal de la Secretaría de Cultura.
La investigación histórica y curaduría estuvieron a cargo de Miguel Mares, cronista de Tlatelolco, quien contribuyó a integrar los relatos relacionados con la vida, la muerte y el universo en el pensamiento náhuatl.
Además de las referencias prehispánicas, la ofrenda incorpora la memoria de acontecimientos históricos que marcaron a Tlatelolco, como el movimiento estudiantil de 1968 y el terremoto de 1985.
Las familias también pueden colocar fotografías de sus seres queridos, convirtiendo la exposición en un espacio de recuerdo personal y colectivo.
La megaofrenda permanecerá abierta durante diez días a partir de su inauguración y contará con recorridos históricos, talleres y actividades artísticas.
Con esta propuesta, la Plaza de las Tres Culturas vuelve a convertirse en un punto de encuentro entre el pasado prehispánico, la memoria histórica y las expresiones culturales del México contemporáneo.
