POR: DON MAQUI

Algo muy extraño sucedió, en el municipio que gobierna Acción Nacional de Linares, pues nos cuentan que parece Clara Luz Flores De Guerra perdió, en su afán de imponer a su amiga Guadalupe Guidi, la noción de lo que la llevó a ser la candidata de Morena, la conciliación y la negociación con quienes no piensan como ella se acabó y han pasado a no ser propiamente de su equipo.

La ambición desmedida, al parecer de Abel Guerra, por apropiarse del terreno fértil que representa un municipio en franco desarrollo inmobiliario, negocio del que es de fama pública vive y bastante bien el titiritero de la candidata a gobernadora de Morena, los ha llevado a ambos a algo que parece un colapso político electoral que no miden.

La gente de Linares está enardecida con la decisión de imponer a una mujer que estaba prácticamente exiliada, y que representa lo peor de este país… al Partido Revolucionario Institucional, por algo jamás logró trascender más allá de una diputación local, ya que el pueblo es sabio y jamás le dio su reconocimiento para buscar posicionarla como alcaldesa, sin embargo, hoy llegó su amiga del alma a cumplir el anhelo de su corazón.

Hasta aquí la historia parece inclinarse por un tema estrictamente de interés económico, ya que se dice, Guadalupe Guidi entiende de administración pública lo que hoy vemos sabe Clara Luz de negociación política, es decir, nada.

Otras fuentes al interior de Morena revelan que el sabotaje hacia la campaña de Clara Luz tiene nombre y apellido, y está más cerca de lo que parece, teniendo inclinación hacia el inquilino de una casa del Obispado. Relatan las malas lenguas que un ex diputado federal, lleno de soberbia, altanero y falto de capacidad para operar como Waldo Fernández, está detrás de las estupideces que se están cometiendo en todos y cada uno de los municipios. Él mismo se ha encargado de dinamitar a muchos y muchas candidatas que pretendían acercarse a Clara Luz, no sabemos si lo hace a propósito, o bien, por la incapacidad manifiesta que tiene.

Nos revelan quienes asistieron a la reunión donde se desarrolló el simulacro de resultados de la encuesta en Linares que Waldo Fernández, ya sabiendo los acuerdos políticos para que Lupita Guidi fuera la candidata, se atrevió a insultar a las candidatas opositoras diciéndoles, palabras más palabras menos, que por trabajo no se preocuparan que eso estaba garantizado, respondiéndole al menos dos de ellas, que la gente del pueblo no busca una negociación por chamba, que se equivocaba en su concepto. Habría que analizar si, como en la épica historia de Troya, no tiene Clara Luz un personaje que está dinamitando desde adentro sus posibilidades.

Remota esa posibilidad porque, quienes se dedican a la política en el estado, saben de la soberbia y miopía que si puede caracterizar a Abel Guerra, se insiste hasta el cansancio que un personaje que tuvo en sus manos dos veces la oportunidad de ganar la capital del estado y fue arrollado por Adalberto Madero y Fernando Larrazábal, debería de estar vetado siquiera para opinar sobre procesos electorales, sin embargo, la suerte lo tiene colocado en una posición de privilegio, jalando los hilos de la mujer de quien sostiene, sin él, no la quisieran en Escobedo.

Lástima que un municipio rural vino a desnudar la manera tan vil y ruin con que la alianza juega con las candidaturas, en un lugar donde todo estaba definido, lastimaron de manera artera a por lo menos tres mujeres íntegras a las que llenaron de ilusiones, haciéndoles creer que Clara Luz era una mujer íntegra, y que respetaría la voluntad del pueblo.

Sea como sea, el daño está hecho para la campaña de Clara Luz en aquel pueblo mágico. Perdió, sin empezar siquiera la competencia, más de 15,000 votos que ahora la repudian por lo que consideran una tradición a Brenda Mena la amiga del pueblo.