POR: DON MAQUI

Si bien es cierto que en Jalisco nació “la cuna del emecismo”, también lo es que ese partido se catapultó en los últimos años, gracias al fenómeno electoral de dos figuras jóvenes y realmente ajenas a la vida pública, Samuel García y Luis Donaldo Colosio.

La realidad es que Jalisco con Alfaro, le arrebató a PRI y PAN un bastión, como todo en el país.

Lo hizo desde abajo, y logró lo impensable crear un modelo de gobierno bastante confiable para los jalisciense, al grado que desde ese lugar se marcaban líneas partidistas.

Pero, todo en la vida y más en la política suele tener un ciclo y más cuando este es empujado a cerrarse por nuevas formas de hacer las cosas, con una dinámica distinta pero que al parecer gusta a las nuevas generaciones.

Más allá que Samuel García debió destapar o no a Máynez parece que a Enrique Alfaro se le olvidaron las cortesías políticas que se deben tener con sus correligionarios, pero más grave aún parece olvidar que hasta hace algunos meses él mismo, señaló a Samuel como un nuevo líder del movimiento, desconocer hoy el papel protagónico del joven mandatario es desconcertante pero además incongruente en Alfaro que al final de cuentas había dicho una y otra vez que se alejaría de la vida pública.

¿Que más daba hacer como que no veía lo que no le gustaba de las cheves y la botana?

Lo más lamentable para Alfaro es que nadie con liderazgo en Jalisco siguió su línea discursiva de abandonar el destape de Máynez.

Eso si debe calar hondo en el ego de quien por casi 6 años marcó sin querer y muchas ocasiones queriendo la directriz de los naranjas.

Sin duda, son nuevos tiempo en la política, no de nueva política pero si de nuevos políticos que piensan y actúan cómo encajan con su mercado a conquistar: las y los jóvenes.

¡Por cierto!, ya no extraña a nadie que el junior de Monterrey Luis Donaldo Colosio, no estuviera presente en el ungimiento de Máynez, ya que parece ser otro resentido, al ver el crecimiento mediático y de poder que obtuvo Samuel García a partir de su triunfo inesperado como gobernador y su aparición repentina en la escena pública de México.

Sigue escondido definiendo su futuro, jugando a ser político, como jugó a ser alcalde y no le resultó, mostrando una inmadurez impresionante para no asumir un liderazgo que le correspondía por generación, todo bajo la sospecha de tener temor a una eventual derrota en la búsqueda de la reelección que a la postre lo dejó dañado y sin ánimos de ser Senador, porque aunque usted no lo crea en palacio de cristal siguen deslizando la posibilidad que se arrepienta, y sí quiera competir por la alcaldía.

¡Veremos que sucede con los naranjas!, pero por ahora están efusivos con su nuevo candidato presidencial, que si bien no entusiasman a nadie, quizá Samuel García y su esposa influencer, puedan ayudarlo ¡Quizá!