Roberto Velasco Álvarez , aquel que en 2008 caminó las filas juveniles de Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) se instala en las grandes ligas de la diplomacia mexicana, no por la grilla de plaza pública, sino por la ruta técnica que lo llevó de abogado por la Ibero a maestro en políticas públicas en Chicago.
Su paso por la Cancillería no es improvisado, pues ya operaba como subsecretario para América del Norte, siendo pieza clave en la relación con Estados Unidos, migración y T-MEC, donde no se juega a la política… se juega a los intereses de nación.
Así, de las juventudes naranjas a los pasillos de la diplomacia global, Velasco encarna ese perfil que no hace ruido… pero sí mueve fichas, y ahora habrá que ver si el operador responde como titular o si la silla le queda grande.
