La llegada de Félix Arratia a la Secretaría de Igualdad e Inclusión no trajo calma, sino una barrida que, según fuentes internas, podría alcanzar hasta 500 trabajadores, el patrón es el mismo desde principios de abril: llamada al piso 2 de la Torre Administrativa, cita con Claudia Sánchez de Recursos Humanos y presión para firmar una “renuncia voluntaria”, aunque muchos llevaban hasta 20 años en el gobierno estatal.
El rumor en los pasillos es directo: los espacios que quedan vacíos ya tienen nombre y apellido de la gente cercana a Arratia, el caso más visible es la Subsecretaría de Protección Social y Oportunidades, que dejó Dulce Alejandre Mora y ahora ocupa Irving Armando Delgado Ávila, exsecretario de Administración en Juárez: “Hay una lista de 500 personas a las que les van a dar la baja, primero cayeron directores y el área administrativa”, soltó un empleado que pidió no ser identificado por miedo a represalias.
El aterrizaje de Arratia ha sido igual de irregular que su salida de la alcaldía de Juárez, dejó el cargo el 24 de marzo para asumir como “coordinador del Gabinete de Igualdad”, un puesto que ni siquiera aparece en la Ley Orgánica estatal, y 13 de abril Martha Herrera renunció a la Secretaría para buscar la alcaldía de Monterrey por MC y Arratia tomó el lugar, pero los afectados dicen que el estilo es puro dedazo: de un día para otro los dejaron fuera, sin finiquito y con la amenaza de que si meten recurso legal, el Estado los va a enfrentar en tribunales.
El golpe no solo fue laboral, a varios cesados les cortaron el sueldo sin dejarlos terminar la quincena y el finiquito, aseguran, tarda tres o cuatro meses y apenas alcanza 15 días, el desorden también pegó en los apoyos sociales de abril, que se retrasaron por los cambios de personal, mientras Arratia reacomoda el tablero con su gente, los despedidos se quedaron sin empleo y sin su quincena, provocando que cientos de familias que dependían de esos trabajadores se vean en la preocupación e incertidumbre de que van a vivir ahora,
