La SEP convoca hoy a todos los Secretarios de Educación estatales para poner sobre la mesa el recorte de cinco semanas al ciclo escolar que anunció el jueves pasado, la propuesta, votada a favor por el titular de Educación de Nuevo León, Juan Paura, adelantaría el fin de clases del 15 de julio al 5 de junio, con el argumento del calor extremo y la logística del Mundial.

La decisión no cayó nada bien y menos en Nuevo León, pues un día después de respaldarla, el gobernador Samuel García dio marcha atrás y dijo que aquí las clases seguirían hasta el 19 de junio, con planteles abiertos hasta el 8 de julio para campamentos voluntarios, el cambio de postura llegó tras el rechazo nacional y la presión de la Unión Neolonesa de Padres de Familia, que calificó la medida como un ajuste hecho con prisas y sin pensar en los alumnos.

Los papás lo dicen sin rodeos: no quieren que el balón le gane a los libros, “Lejos de ayudar a que los niños terminen bien el ciclo, solo hacen que pierdan educación”, reclamó una madre de familia de una primaria en Monterrey.

La polémica abre una pregunta incómoda: ¿el reclamo es por la calidad educativa o porque el calendario escolar funciona también como guardería?, lo cierto es que mientras la SEP y los Estados negocian hoy el ajuste final, los padres insisten en que la planeación se respete y que los niños no paguen el costo de un verano adelantado por el fútbol.