Aunque cada verano Monterrey vuelve a padecer apagones por el calor, la CFE sigue sin una proyección multianual para comprar transformadores nuevos y sustituir equipos que ya superan los 20 años de uso, el plazo máximo que marcan las normas.

 

Fuentes de la paraestatal confirmaron que las cuadrillas improvisan con aparatos quemados, chorreados y visiblemente dañados, muchos reciclados de colonias en construcción para colocarlos en zonas donde la demanda ya estiró la red al límite.

 

El déficit se repite cada junio desde 2023, cuando el consumo eléctrico se dispara por las altas temperaturas o basta una lluvia y viento moderado para colapsar el sistema, y la División Golfo Norte arrastra desde hace años un desabasto que las fuentes califican como conflicto nacional.

 

En el Primer Cuadro, calles como Matamoros entre Venustiano Carranza y Florencio Antillón exhiben el contraste, pues 48 transformadores dan servicio a nuevos edificios verticales y comerciales, pero 17 ya se quemaron al menos una vez y siguen operando.

 

Mientras la metrópoli regia crece por vivienda y desarrollo económico, la CFE dejó de publicar desde 2023 los informes de estados con más cortocircuitos, donde Nuevo León aparecía como uno de los más afectados, dejando a los usuarios sin respuesta ante cada apagón.