México logró lo impensado y firmó una fase de grupos perfecta con 9 de 9 puntos al golear 3-0 a Chequia, un registro inédito para el Tricolor en Copas del Mundo que desborda de ilusión a la afición y lo instala directo en Dieciseisavos de Final con la autoridad de un equipo que supo crecer.

 

El primer tiempo fue de paciencia, ritmo bajo y pocas ideas, el equipo se atascó en imprecisiones y le costó romper el bloque europeo mientras Alvarado chispeaba por fuera y Quiñones peleaba cada balón, pero faltaba alguien que pusiera orden hasta que el descanso trajo otro guion.

 

El cerrojo se rompió al 55 con una media vuelta elegante de Luis Romo entre tres marcas, cedió para Mateo Chávez que desbordó por derecha, encaró al central y cruzó con frialdad de delantero para el 1-0, el Azteca rugió y México entendió que el partido era suyo.

 

Entonces apareció Gilberto Mora, el joven que juega distinto, habilidoso y de claridad, un distinto que con un pase sutil rompió líneas y dejó solo a Jorge Sánchez, el rebote lo empujó Julián Quiñones para el 2-0 al 61, y Mora volvió a mostrar pausa, visión y mando para que el mediocampo dejara de ser zona de tránsito.

 

En tiempo de compensación Fidalgo aprovechó un error tras tiro de Santi Giménez y firmó el 3-0 definitivo, el estadio explotó en cánticos, México amarró el liderato y ahora apunta al martes 30 de junio a las 19:00 horas para el duelo de Dieciseisavos, con la certeza de que este equipo sí invita a soñar más grande.