Tesla presentó la segunda generación de su deportivo Roadster, un vehículo que incorpora tecnología relacionada con SpaceX y que, de acuerdo con lo anunciado por la compañía de Elon Musk, podría acelerar de cero a 96 kilómetros por hora en menos de un segundo y realizar breves maniobras de vuelo.
La empresa fijó 2028 como el año previsto para iniciar la producción, aunque las condiciones de preventa advierten que no existe una fecha garantizada para las entregas, por lo que los compradores todavía podrían tener que esperar varios años antes de conocer su disponibilidad comercial.
El proyecto enfrenta obstáculos regulatorios, técnicos y de seguridad, debido a que un automóvil con capacidad para elevarse requeriría resolver cómo operaría en espacios públicos y bajo qué normas podría circular, además de establecer condiciones para reducir los riesgos asociados con su tecnología de propulsión.
La propuesta ha generado expectativas por sus características poco convencionales, pero también escepticismo sobre su viabilidad en el corto plazo, especialmente porque su funcionamiento tendría que ajustarse a las normas de tránsito y seguridad aplicables a los vehículos que circulan por las calles.
