POR: DON MAQUI
Que Eduardo Ortegón, director de Agua y Drenaje de Monterrey, anda más feliz que niño estrenando zapatos, resulta que salió a presumir que Nuevo León tiene 99.6 por ciento de cobertura de agua potable y 98.6 por ciento de alcantarillado.
¡Prácticamente somos la envidia del país!, al menos en las gráficas que presentó el funcionario, porque basta darse una vuelta por las redes sociales, escuchar a los vecinos o revisar las exigencias del Congreso para encontrarse con un Nuevo León bastante diferente.
Zanjas abiertas, pavimento destrozado, fugas, alcantarillas tapadas y ciudadanos que llevan semanas esperando que alguien termine de reparar lo que fueron a romper, y no estamos hablando de ocurrencias, ¡el propio organismo reconoció haber atendido casi 20 mil reportes de agua y drenaje solamente en septiembre!
De ellos, más de diez mil correspondieron al drenaje sanitario, ¡vaya manera de presumir excelencia!, en Santa Catarina, el diputado Miguel Lechuga tuvo que llevar al Congreso las quejas por excavaciones inconclusas en distintas colonias, y hasta Monterrey terminó incluido en el exhorto legislativo.
Pero lo verdaderamente interesante viene cuando hablamos del dinero, los diputados Javier Caballero y Carlos de la Fuente denunciaron que Agua y Drenaje pagó alrededor de mil 300 millones de pesos por el Impuesto Verde durante 2025.
Y que en los últimos años el organismo habría destinado cerca de cuatro mil millones a ese gravamen, ¡cuatro mil millones!, recursos que, según los legisladores, debieron permanecer en la paraestatal para fortalecer su infraestructura, y aquí aparece una pregunta que Ortegón parece no tener demasiada prisa por contestar.
¿Por qué no defendió con mayor firmeza el patrimonio del organismo que dirige?, porque mientras los diputados discutían cómo evitar esos pagos, el ciudadano seguía padeciendo las fugas y los drenajes colapsados, y que quede claro, tener cobertura de alcantarillado no significa que el drenaje funcione correctamente.
Tener tuberías instaladas no significa que estén en buenas condiciones, y atender un reporte tampoco significa necesariamente que la calle haya quedado reparada, ¡ahí está el truco de las estadísticas!, Ortegón presume cuántos ciudadanos tienen acceso a la red.
Pero sería bueno que también nos dijera cuántos padecen fallas, cuántas excavaciones siguen abiertas y cuánto dinero necesita para rehabilitar la infraestructura, porque para salir en una conferencia a presumir porcentajes cualquiera puede preparar una presentación, lo difícil es conseguir que los resultados se noten cuando el ciudadano sale de su casa.
Eduardo Ortegón puede ser el funcionario más feliz de Nuevo León ¡pero mientras haya vecinos esquivando zanjas, soportando olores de drenaje y esperando reparaciones, su felicidad no necesariamente será compartida!
¡Que no nos presuma solamente cuántas tuberías tiene Nuevo León!, que nos demuestre cuántas funcionan, cuántas faltan por reparar y por qué el organismo sigue pagando miles de millones en impuestos mientras necesita recursos para su infraestructura, porque una cosa es tener el 99.6 por ciento de cobertura.
¡Y otra muy distinta es tener al 99.6 por ciento de los ciudadanos contentos con el servicio!, Ortegón arrancó bien su gestión, ¡pero se volvió burócrata y autoadulador!
