POR: EL FISCAL DEL CONGRESO

Ayer pasó algo que define cómo se fiscaliza en este país, la Cámara de Diputados aprobó la Cuenta Pública 2024, la del último año de López Obrador, con 65 mil 74 millones de pesos sin aclarar, votación: 321 a favor, 117 en contra, y desde la tribuna, la oposición gritaba “¡Regresen el dinero!”, gritaron, perdieron, se acabó.

El expediente, en tres, uno, lo que se recuperó, la Auditoría observó 67 mil 174 millones de pesos, de todo eso se recuperaron 2 mil 100 millones, o sea, el 97 por ciento sigue sin aclararse, tres pesos de cada cien, esa es la eficacia del sistema.

Dos, dónde está el hoyo de verdad, todos los reflectores se fueron a los 5 mil 805 millones que gastó directamente el Gobierno federal, Pemex, la Secretaría de Infraestructura y el sector salud, principalmente, está bien, es grave, pero esa no es la bolsa grande, la bolsa grande son cerca de 59 mil millones de “gasto federalizado”, o sea, dinero federal que ejercieron los estados y los municipios, casi diez veces más, ¿y por qué nadie se pelea por ese? fácil, porque ahí están gobiernos de todos los colores, ahí no hay a quién echarle la culpa sin salpicarse.

Tres, y ahora lo que nos toca, porque ese dinero no se perdió en un mapa abstracto, en Nuevo León, la Auditoría detectó 2 mil 579 millones de pesos en gastos no comprobados entre gobierno estatal, municipios, organismos y universidades, casi 2 mil millones en participaciones y transferencias al Estado, 582 millones de la Universidad Autónoma de Nuevo León, sin documentación que los respalde, y aquí viene el renglón que a esta casa le toca subrayar sí o sí, el Congreso del Estado también salió observado, uno 4.5 millones, por inconsistencias en contratos, pagos sin documentación suficiente y posibles servicios simulados, los que deberían revisar el dinero de todos, observados por el suyo.

Ahora, la frase que lo dice todo, en el debate, la diputada de Morena Elena Edith Segura Trejo defendió así el dictamen: “No todas tienen que ver con quebrantos de recursos, como antes se hacía en el PRIAN”, léalo otra vez, la defensa no fue “aquí están los comprobantes”, la defensa fue “los de antes robaban más”, y del otro lado, el priista Arturo Yáñez contestó: “se lo robaron o lo designaron para otra cosa”, dos partidos discutiendo quién es menos peor, con 65 mil millones sobre la mesa.

Lo que aquí importa, aprobar la Cuenta Pública no absuelve a nadie, técnicamente, las investigaciones siguen, pero en la práctica usted ya sabe qué pasa: se aprueba, se archiva, y al año siguiente llega otra con otros sesenta mil millones, y mientras tanto, a usted el SAT le pide la factura, el comprobante y el decimal.

Entonces, si la Auditoría observa 67 mil millones y solo recupera 2 mil, ¿para qué sirve auditar, para corregir o nada más para enterarnos?