Por: Don Maqui
Que los diputados de Nuevo León volverán a discutir cómo quedarán las reglas de transparencia, y vaya que el asunto merece atención, porque durante años nos dijeron que los organismos encargados de vigilar al gobierno eran indispensables para conocer contratos, nóminas, gastos y decisiones públicas, ahora toca modificar el sistema, y seguramente habrá quienes aseguren que todo será más sencillo, rápido y económico, ¡ojalá!
Pero imaginemos que mañana un ciudadano quiere saber cuánto gastó su alcalde en publicidad, o quién recibió los contratos para pavimentar una avenida, o cuánto cobra ese asesor que nadie conoce, pero aparece religiosamente en la nómina, ¿quién obligará a entregar la información si el funcionario decide esconderla? ahí está el verdadero asunto, porque cambiar oficinas y desaparecer estructuras puede ser relativamente fácil, lo complicado será garantizar que ningún gobernador, alcalde o secretario termine convertido en juez de sus propios secretos, ¡la transparencia no consiste en que el gobierno quiera enseñar sus cuentas, sino en que tenga que enseñarlas aunque no quiera!
