Por: Don Maqui

 

De algo debemos estar seguros, durante décadas a Nuevo León no le ha ido bien con el Pacto Fiscal Federal, el cual desde 1947 ha sumido en la mediocridad a los Estados más pobres y deteniendo el progreso en los Estados que más aportan.

El Pacto Fiscal Federal es el acuerdo entre los tres niveles de gobierno para repartirse las facultades fiscales e imponer y cobrar gravámenes, así como gastar sus propios recursos.

Entendiendo esto, debemos partir en que la exigencia de salirse del Pacto es una vil oportunidad para sacar ventaja de una situación, puesto que los Gobiernos Estatales no podrían adquirir los recursos que van destinados a la Federación, por lo que los Tributos serían menos y ante la legalidad de que no se pueden cobrar dos impuestos similares a los contribuyentes, queda claro que alguien saldría bailando.

Dentro del Pacto Fiscal Federal se estipula una fórmula específica para el reparto de los recursos, tristemente ésta solo alimenta la mediocridad y el asistencialismo paternalista que mantiene el Gobierno Federal con los Estados del Centro y Sur de México.

Solo es cuestión de entender que por cada peso que manda Nuevo León se nos regresan 27 centavos, mientras que a estados como Oaxaca o Tabasco se les entrega más del 4% de su recaudación total.

Se entiende que el Pacto Fiscal nace como una forma de solidaridad con los menos favorecidos, sin embargo, esta ideología tan mediocre ha llevado a que en lugar de que los Estados que menos aportan entreguen más recursos, estos cada vez entregan menos y reciben más, mientras la pobreza en esos estados sigue en aumento.

Como expresó Coparmex en su carta nacional el 4 de febrero de 2020, no se trata de abrir una caja de pandora, se trata de buscar la mejor equidad y repartición justa de los recursos.

A esta inequidad de repartición debemos agregarle que desde la llegada de López Obrador, todos aquellos Gobernadores que se le pusieron “al tiro” se vieron más afectados, una revancha política que mantiene AMLO, al parecer olvidándose que gobierna para todos y acá en el Norte hubo ciudadanos que confiaron en él y que penosamente hoy viven la amargura de la mal llamada 4T.

Hoy ya son nueve Gobernadores los que han levantado la voz y amenazado que se saldrán del mediocre Pacto Fiscal, sin embargo, del discurso al hecho hay mucho trecho y esto parece ser imposible.

Aún y cuando muchos lo deseen, salirse no es la mejor opción, y ahora se habla de una reestructura de la fórmula de repartición, lo cual sería la mejor opción pero acordándose que Morena y sus pupilos tienen mayoría en todo, cuesta pensar que será posible este sueño tan anhelado.

De algo podemos estar seguros, por mientras, al presidente ya le explotó la bomba y el descontento es claro. Esta Pandemia que le cayó como anillo al dedo le va a cobrar factura y los ciudadanos están sintiendo la cruda amarga de un error muy caro en 2018.

Veamos como evoluciona este tema, por mientras sigan disfrutando del show, del Senatore y de los Gobers que seguirán usando la tragedia como una medida de sacar ventaja política.

Así las cosas, agradecemos a Samuel García y los Gobernadores su “interés” de cobrarnos doble, pero no, si así estamos sin dinero, imaginemos ahora pagando doble, muchas gracias por pensar en administrar más recursos públicos que saldrán de nuestro bolsillo, pero no, ahorita no joven.