POR: DON MAQUI

A casi un mes de arrancar las campañas electorales en el Estado, particularmente en lo concerniente a la gubernatura de Nuevo León, existen aspectos a destacarse con relación a los candidatos y las candidatas que saltaron a la luz inmediatamente que se dio el banderazo de salida.

Más allá de dimes y diretes, así como opiniones sesgadas por intereses particulares, nadie puede negar que un candidato como Adrián de la Garza ha sorprendido a propios y extraños con su capacidad en materia de seguridad pública, pero donde verdaderamente está sorprendiendo es en las calles, parece que el Adrián aquel que decía no le gustaban los reflectores quedó allá por el año 2015, en su primera incursión en una boleta electoral.

Hoy a pesar de que es rebasado ampliamente en apariciones en la boleta electoral por Fernando Larrazabal, la propia Clara Luz Flores Carrales, y empata en ese rubro con Samuel García , pareciera que le sentó y bastante bien andar con el “populacho” como se dice coloquialmente.

No tenemos ninguna duda, que sus asesores deben de haber preguntado una y mil veces si el Adrián de rostro adusto y semblante serio, podría transmitir confianza de un buen gobernante.

Sus dos exámenes pasados los aprobó al ser alcalde reelecto en Monterrey, más allá de las circunstancias en que lo hizo en la segunda ocasión, su triunfo lo consolidó como el priista con más posibilidades de ganar la gobernatura.

A juzgar de las imágenes y de lo que la propia gente dice, resulta contundente que Adrián de la Garza está logrando penetrar como político carismático, no es fácil para nadie en este momento portar el logotipo del partido más corrupto del país, sin embargo, de la Garza supera y por mucho lo complicado de esa marca en decadencia.

Guste o no a la gente que no comulga con las ideas de Adrián, este ha sabido sortear dos o tres bazucazos que le han lanzado sus oponentes, parece que aprendió en seis años lo que muchos no lo hacen en más de 20 años como Fernando Larrazábal, que aún y que se podría decir el decano de ocupar cargos vía elección popular, nada más no da muestras de haber madurado y lograr encender los ánimos de sus seguidores.

Adrián de la Garza sigue manteniendo el lugar con el que empezó la elección, peleando el primero y sosteniendo el paso sin distracciones, ni estridencia.

Más les valdría a los priistas cuidar a su joya, ya que, pareciera que salvo dos o tres excepciones más, es lo único con lo que contarán para dar la pelea en el 2021 anótenle.