La escalada del conflicto en Medio Oriente provocó un fuerte aumento en el precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril y llegó a cotizar por encima de los 116 dólares durante las operaciones internacionales, niveles que no se observaban desde hace varios años.
El alza se produjo tras los bombardeos realizados por Israel contra depósitos de hidrocarburos en Teherán, lo que incrementó la incertidumbre sobre el suministro energético mundial y generó nerviosismo en los mercados financieros.
Analistas señalaron que el petróleo no solo responde a factores de oferta y demanda, sino también a riesgos geopolíticos, el conflicto ha elevado las expectativas de una posible reducción en la disponibilidad de crudo, especialmente por la importancia estratégica de rutas como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del petróleo que se consume a nivel global.
El impacto también se reflejó en los mercados bursátiles internacionales, donde varias bolsas asiáticas registraron fuertes caídas ante el encarecimiento del crudo y el aumento de la incertidumbre económica derivada de la tensión en la región.
