
La demanda de energía eléctrica en Nuevo León continúa en aumento, mientras el personal calificado, las labores de mantenimiento y la inversión en equipo nuevo resultan insuficientes para atender el ritmo de crecimiento de la entidad, fuentes al interior de la Comisión Federal de Electricidad reconocen que la capacidad operativa no se da abasto ante la magnitud de la infraestructura que deben sostener, por su parte, distintos alcaldes de la zona metropolitana han señalado que la responsabilidad de garantizar el suministro corresponde directamente al organismo federal.
De acuerdo con datos proporcionados por la propia CFE, el 46 por ciento de los apagones registrados son ocasionados por tormentas, el 24 por ciento por descargas atmosféricas y el 4 por ciento por contaminación acumulada en las redes eléctricas, estas cifras reflejan un patrón climático que se combina con la vulnerabilidad de una infraestructura que no ha crecido al mismo ritmo que la demanda energética del estado.
A este panorama se suma la escasez de técnicos especializados y el desabasto de insumos críticos, entre ellos los transformadores, piezas esenciales para sostener una red eléctrica que hoy se encuentra rebasada, el crecimiento inmobiliario acelerado, la construcción de obras estatales como las Líneas 4 y 6 del Metro, y el aumento del consumo derivado de las altas temperaturas, han incrementado la presión sobre un sistema que ya operaba al límite de su capacidad.
Ante este escenario, la coordinación entre autoridades federales y municipales se perfila como un factor determinante para evitar que la falta de mantenimiento y la escasez de insumos deriven en afectaciones mayores al suministro eléctrico de la región, especialistas coinciden en que, sin inversión sostenida en infraestructura y personal, Nuevo León podría enfrentar un escenario de vulnerabilidad energética.
