POR: YARESSI ORTEGA

Cuando tomé la sencilla, en ese momento, decisión de estudiar periodismo jamás imaginé a lo que me enfrentaría.

Anhelaba transmitir lo que pienso, lo qué analizo, lo que conjeturó, pero sobre todo anhelaba informar a la gente de manera igualitaria que cualquier periodista hombre.

Tardé poco en darme cuenta de que no eran parejas las oportunidades, pero mucho menos los buenos sueldos, esos están reservados para el periodista, él, léase con detenimiento, él, no la periodista.

Gracias a esa injusticia, decidí dejar de trabajar para un medio, jamás sentí el respaldo necesario para trascender en competencia leal con un hombre.

Aceleraron mi decisión cuando irónicamente pidieron mi despido del último medio en que trabajé, porque ya había fundado El Rincón de Maquiavelo, debo reconocer que el jefe de ese tiempo tuvo a bien no despedirme, pero comprendí que estaba “estorbando” en un mundo de hombres.

Jamás creí que sería tan difícil alcanzar las oportunidades de los hombres periodistas, de poder hablar de “tú a tú” con los políticos, y sobre todo con las mujeres políticas.

Comprobé que el machismo y el patriarcado laboral, son males enraizados en la sociedad y parecen, no tener fin.

Es fecha que, aunque el medio goza de un prestigio y hacemos un gran trabajo, no podemos romper por completo el “techo de cristal” para las mujeres periodistas.

Lo lograremos sin duda, pero la rapidez dependerá de la solidaridad de las mujeres de la vida pública.

Por ahora, me vuelvo a presentar Yaressi Arleth Ortega Reyna, para quienes me buscan volver invisible e incluso que se atreven a “fantasear” con una figura masculina, detrás de su servidora, esa es la más grande de las ofensas que pueden hacer a alguien que ha luchado por ganarse un nombre dentro del medio periodístico.

En fin, en este Día Internacional de la Mujer y cualquiera del año, no se dejen en este mundo dominado por hombres, porque aún podemos cumplir nuestros sueños.

¡Lo afirmo y lo firmo!