Desde marzo de 2026, el Tren Maya administrado por la Sedena comercializa su propia cerveza artesanal y catas gastronómicas en estaciones y vagones, con el objetivo de sumar ingresos y reforzar la identidad cultural del sureste mexicano.
La estrategia desató un choque inmediato con cámaras empresariales de Yucatán y Quintana Roo, quienes acusan al Ejército de invadir el mercado civil y romper el equilibrio comercial frente a los negocios locales.
Entre los reclamos principales destaca el uso de infraestructura gubernamental, presupuesto federal y apoyos logísticos, factores que reducen costos operativos y colocan a los emprendedores regionales en clara desventaja.
También subrayan que las dependencias oficiales no enfrentan la misma presión tributaria ni los gastos de operación que soportan diariamente las PyMEs, distorsionando la competencia en destinos turísticos clave.
Los empresarios alertan que si el ferrocarril concentra hospedaje, alimentos, transporte y bebidas bajo una sola administración, el visitante gastará menos en comunidades aledañas y la derrama económica prometida a la región podría diluirse.
