POR: DON MAQUI

Una triste realidad lo que se ha convertido algo que debió ser de suma importancia para la capital de Nuevo León.

El presupuesto participativo se presentó como una gran oportunidad para integrar a la ciudadanía a la toma de decisiones financieras de Monterrey; donde los ciudadanos podrían elegir una partida económica para gastarla en algo que trajera bienestar a su comunidad.

La realidad supera a la ficción, y ese presupuesto participativo resulta ser más una satisfacción de egos de todos los ipecos, exaTec y exalumnos de la UDEM, que vinieron a incrustarse a la administración pública.

Ese es el riesgo de tropicalizar ideas, puesto que los nacidos en “cuna de oro” no previeron que lo que te enseñan en la Universidad o se implementa en San Pedro, en una Ciudad como Monterrey era poco viable de que funcionara: porque como lo dijo Colosio Riojas, “las necesidades de la Alianza no son las mismas de las del Distrito Tec”. Y hoy, pese a eso, tendremos solo una simulación.

Designar el 5 por ciento de lo recaudado de predial es alzar el grito con tan solo 10 millones de pesos para algún proyecto con impacto social, lo cual, eso y nada es nada, y muchos se pueden sorprender con la cifra, pero en la práctica no alcanza aun y cuando quieran aplicar el discurso de sin corrupción se puede.

La idea fue buena, la realidad es que fue solo una simulación de parte del “hijo del mito” y su “chilango power” sampetrino que llegó a Monterrey.