Por: Don Maqui
Claudia Sheinbaum tiene sobre la mesa uno de los retos más importantes de su gobierno: conseguir que el sistema público de salud funcione como los ciudadanos necesitan. Porque durante años hemos escuchado anuncios de hospitales, inversiones, reformas y nuevos modelos de atención, pero hay una escena que sigue siendo demasiado conocida: el paciente sale de la consulta, llega a la farmacia y descubre que tendrá que comprar por su cuenta alguno de los medicamentos.
El proyecto presupuestal federal de 2027 contempla mayores recursos para salud, una noticia positiva, pero el dinero, por sí solo, no garantiza que desaparezcan los problemas, hay que conseguir médicos suficientes, hospitales equipados, compras oportunas y sistemas de distribución que realmente funcionen, y también revisar cuánto tarda una persona en obtener una consulta especializada o una cirugía.
Sheinbaum tiene la oportunidad de demostrar que las inversiones se traducen en servicios, no solamente en anuncios, porque tampoco sería justo desconocer los esfuerzos realizados para ampliar la cobertura, pero los resultados deben medirse donde importa: en los hospitales y las clínicas, no en las conferencias de prensa.
Y sería saludable que los legisladores revisaran las compras de medicamentos, el surtimiento de recetas y los tiempos de atención, porque la salud pública no puede convertirse en una competencia para ver qué gobierno anuncia más millones, el verdadero triunfo llegará cuando un paciente pueda recibir atención y tratamiento sin tener que recorrer media ciudad buscando lo que le recetaron.
