El excandidato presidencial incumplió una orden judicial para entregar sus pasaportes, mientras el Tribunal Supremo investiga su presunta vinculación con una trama de lavado de dinero.
La crisis política en Brasil sumó un nuevo episodio después de que Flávio Bolsonaro, derrotado en las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre, abandonara el país con destino a Estados Unidos, según información confirmada por colaboradores del político y fuentes oficiales estadounidenses.
La salida ocurrió después de que el magistrado Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, ordenara al senador entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas, ante el riesgo de que abandonara Brasil mientras enfrenta una investigación judicial.
Bolsonaro no cumplió con la disposición y las autoridades procedieron a cancelar la vigencia de sus documentos brasileños. El político también cuenta con nacionalidad italiana y dispone de un pasaporte de ese país.
La investigación está relacionada con una presunta operación de lavado de dinero mediante apuestas digitales, en la que las autoridades examinan posibles vínculos del senador con el abogado Willer Tomaz.
El excandidato ha rechazado las acusaciones y sostiene que las actuaciones judiciales tienen motivaciones políticas. Antes de conocerse su salida, había asegurado que permanecería en Brasil para encabezar la oposición al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La controversia se produce apenas dos días después de que Lula consiguiera la reelección, pese a que Bolsonaro había encabezado los resultados de la primera vuelta.
El Partido Liberal reconoció el resultado electoral, mientras que su excandidato inicialmente anunció que buscaría anular los comicios y posteriormente planteó continuar su actividad como líder opositor.
Además de la investigación por presunto lavado de dinero, las autoridades brasileñas revisan denuncias relacionadas con el financiamiento de su campaña y posibles vínculos con operaciones financieras bajo investigación.
La salida de Bolsonaro abre nuevas interrogantes sobre su situación jurídica y los mecanismos de cooperación que podrían activarse entre Brasil y Estados Unidos.
